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FUNDACIÓNANDREU NIN |
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Perfil biográfico en homenaje
a nuestro inolvidable compañero y amigo fallecido el 24 de octubre
de 2001. Granell fue una gran persona, un gran pintor, un gran surrealista
y un gran luchador por la libertad.
Eugenio Fernández Granell nació en 1912 en La Coruña y murió en Madrid hace unos días. Iba a cumplir 89 años. Era un gran artista y una de las figuras más valiosas del POUM. Esta doble personalidad le sitúa entre las personajes más interesantes del siglo XX y, por tanto, del período revolucionario español de 1930-1936, sobre el que se han escrito centenares de libros. Era músico, escritor político, novelista, periodista, escultor y, ante todo y sobre todo, pintor. Su nombre y su prestigio le sitúan en la cúspide del movimiento surrealista, muy cerca de André Breton, su profesor y su amigo en los primeros tiempos del exilio. Sus amigos y sus camaradas sabíamos que Eugenio era un hombre sencillo, cordial, ocurrente y divertido y que sólo se irritaba ante las grandes imposturas de su tiempo y, en primer lugar, el fascismo y el estalinismo.
Vida militante
El que quiera hacer una biografía de Granell se enfrentará con una labor enorme. Porque Eugenio era un trabajador infatigable y un militante siempre dispuesto a asumir todas las tareas que se le proponían. El estudio de su vida de pintor le planteará grandes problemas porque se encontrará con un trabajo de creación considerable, que, por suerte, está recogido en el museo de la Fundación Granell de Santiago de Compostela, Pero el que aborde su larga vida política podrá comprobar que muy pocos artistas han abarcado tantas cosas como él en los años de lucha contra el fascismo y por el socialismo. Puesto que ya se ha escrito bastante sobre su obra de pintor, me parece que importa también que digamos algo sobre su vida militante.
Eugenio Granell llegó a Madrid el año 1928, casi en vísperas de la caída de la dictadura de Primo de Rivera y de la apertura del proceso revolucionario de 1930. No tardó en ingresar en la Escuela Superior de Música, donde vivió la efervescencia política que se manifestaba en los centros de enseñanza de Madrid. Participó muy pronto en la agitación estudiantil y vivió intensamente en la euforia de la proclamación de la República, En 1932 decidió ingresar en la Oposición de Izquierda, que era una pequeña organización animada por Juan Andrade, editor y director de la revista Comunismo, una de las primeras publicaciones que criticaba la política de Stalin. Granell comenzó a colaborar en dicha revista y se destacó especialmente por su labor política en el período de la Alianza Obrera, en vísperas del movimiento de Octubre de 1934. Su organización, que se había trasformado en Izquierda Comunista al mismo tiempo que se distanciaba de las posiciones de Trotsky, estrechó las relaciones con el Bloque Obrero y Campesino de Joaquín Maurín. Tras una fase de intensa colaboración en el seno de la Alianza Obrera, el Bloque Obrero y Campesino y la Izquierda Comunista se unificaron en Octubre de 1935 para crear el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).
Granell y el POUM de Madrid
Granell fue uno de los militantes que acogió con gran entusiasmo la creación del POUM. A partir de entonces, el nuevo partido se desarrolló notablemente en Madrid y ello permitió su participación intensa en la lucha contra los militares sublevados el 19 de Julio de 1936. Granell, miembro del Comité del POUM de Madrid, dió pruebas de su talento y de su increíble dinamismo asumiendo la dirección del diario El Combatiente Rojo, la organización de la Columna motorizada del POUM de Madrid que, mandada por Hipólito Etchebehere, combatió en el frente de Sigüenza y la incautación de una emisora de radio que fue de una gran eficacia para el reclutamiento de las Milicias y para informar a toda España. A fines de Octubre de l936, se organizó en Madrid un mitin de la Juventud Comunista Ibérica en el teatro Infanta Isabel, en el que hablamos Enrique Rodríguez, Eugenio Granell y el autor de estas líneas de recuerdo. El acto tuvo un éxito extraordinario… pero provocó las iras de Santiago Carrillo, que inició una escandalosa campaña contra el “trotskismo” antes de que llegaran, como sabemos hoy, las directivas de Stalin contra el POUM. Esa campaña fue coronada por un asalto al local de la Juventud poumista mientras nuestros milicianos luchaban en el frente de Sigüenza junto al batallón “Pasionaria”. Recuerdo aún el furor de Granell y de todos nuestros combatientes. Tuvimos que frenar a muchos compañeros que querían dar una respuesta contundente a Carrillo. Pero la situación fue tan desagradable que muchos milicianos pidieron ser trasladados al frente de Aragón, donde las fuerzas de la CNT y del POUM eran mayoritarias y prevalecían los valores de solidaridad frente al enemigo franquista. Poco antes de que se iniciara la represión contra el POUM, Granell estuvo en Barcelona, reclamado por Nin para dar un nuevo impulso a la revista teórica La Nueva Era. En el período de clandestinidad que nos impuso el golpe contra el POUM del 16 de junio de 1937 ( la detención de la mayor parte de los dirigentes del POUM y el secuestro y asesinato de Andreu Nin), Granell colaboró con el nuevo Comité Ejecutivo hasta que pudo incorporarse como comisario político a un batallón mandado por un cenetista.
Granell estuvo exiliado en Francia unos meses. Como no quería quedar a merced de los nazis, se fijó la perspectiva de salir de Francia, cosa que no era fácil. Finalmente, logró embarcar con rumbo a Chile, pero tuvo que desembarcar en Santo Domingo. Detalle importante: en el tren que le conducía al puerto conoció a Amparo, que no tardó en convertirse en la mujer de su vida. Para sobrevivir en Santo Domingo, hizo de todo. Fue diseñador de muebles, profesor de violín y periodista. Y fue allí donde tuvo la suerte de conocer a André Bretón, la figura central del surrealismo. En Madrid había conocido a Benjamin Peret. Según dijo hace unos años, en una entrevista con Concha García Campoy, “ya estaba en la tendencia surrealista, lo que pasa es que la personalidad de ese hombre extraordinario me causó una impresión tremenda”. Algo parecido me dijo a mi en el curso de una cena en Madrid. Y le encantó saber que Breton nos había apoyado mucho en el periodo de la represión estalinista y que habíamos coincidido varias veces en actos políticos durante nuestro exilio en Francia,
Granell y la Fundación Andreu Nin
Para evitar que este artículo resulte demasiado largo paso por alto los éxitos y las peripecias de Granell en los países de América Central y el hecho de que tuvo que marcharse de Guatemala porque los estalinistas le hacían la vida imposible. Pero vale la pena recordar que una importante parte de su obra pictórica la hizo en los Estados Unidos, donde se doctoró en sociología y antropología y donde fue profesor en la Universidad de Nueva York. Pero él se quejaba del escaso éxito del surrealismo en los Estados Unidos y de la predominancia de la pintura abstracto-expresionista, que, a su juicio, se había convertido en “el arte nacional americano”. Y ahora quizás convenga destacar que Eugenio Granell fue uno de los creadores de la Fundación Andreu Nin y que intervino activamente en nuestras tareas en dos momentos importantes. El día en que comparecimos ante Ramos Armero para firmar el acta notarial de la Fundación Andreu Nin, todo era buen humor entre nosotros, pero la nota la dio Eugenio. El notario le preguntó por su profesión y él contestó diciendo: “antiestalinista”. Todos nos echamos a reir.
Un día de junio de 1990, una delegación de la Fundación Nin fue recibida en la Embajada de la URSS para presentar una carta firmada por más de 300 intelectuales y militantes dirigida a Gorbachov y a la Comisión de rehabilitaciones del Partido Comunista reclamando “el esclarecimiento del caso Andreu Nin”. Granell formaba parte de la delegación y se quedó asombrado de que los diplomáticos rusos hablaran tan bien el castellano. Estos se expresaron con mucha amabilidad y hasta nos preguntaron sobre el destino de las hijas de Nin y nos dieron un folleto en castellano sobre las rehabilitaciones de Zinoviev, Kamenev, Bujarin y las demás figuras del bolchevismo asesinadas por Stalin. Granell miraba con mucho interés las paredes para ver si había una foto de Stalin. Claro está, no la encontró. Pero salió tan contento como todos nosotros. Al fin, tras largos años de lucha, habíamos reivindicado el nombre de Nin y el nombre del POUM en territorio ruso. Eso era muy importante para Eugenio Granell.
31 de Octubre de 2001
El 24 de octubre de 2001 fallecía en Madrid Eugenio Fernández
Granell, una de las más importantes figuras de la cultura española
del siglo XX.
Músico, escritor, escultor y, ante todo, pintor de prestigio internacional y figura destacada del movimiento surrealista, Eugenio nació en La Coruña, trasladándose en 1928 a Madrid, en cuya Escuela Superior de Música ingresa.
En 1932 ingresa en la Oposición de izquierda, luego Izquierda Comunista, con la que, junto al BOC, participa en la fundación del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), con el que participa en la defensa de Madrid, dirigiendo la revista El combatiente rojo y participando en otras revistas poumistas como POUM, La Nueva Era y La Batalla. Combatió en las milicias del POUM en Guadalajara y en Aragón y fue uno de los máximos expertos militares del partido.
Exiliado en 1939, vivió en Francia, República Dominicana, Guatemala, Puerto Rico, Los Angeles (California) y Nueva York, hasta su regreso a España en 1985. En el largo exilio colaboró en publicaciones como "España libre".Doctorado en sociología y antropología por la New School for Social Resarch, Nueva York, era profeso emérito de la City University of New York (CUNY). Conoció y tuvo una gran amistad con Víctor Serge, André Breton, Joaquín Maurín, Albert Camus y otros numerosos representantes de la vanguardia política y cultural antitotalitaria.
La presencia de su obra en la exposición colectiva Le Surrealisme, realizada en 1947 en París, confirma la importancia cobrada por Granell en el movimiento surrealista. Desde entonces, su pintura ha sido motivo de numerosas exposiciones, individuales o colectivas, en numerosos países. Dispone también de una muy original obra literaria, como Isla cofre mítico o Federica no era tonta, y es autor de numerosos artículos sobre temas políticos o culturales.
Recibió el Premio de la Comunidad de Madrid a la Creación Plástica y el Premio Pablo Iglesias de las Artes. La Fundación Granell (http://www.fundacion-granell.org), instalada en Santiago de Compostela, realiza una valiosa labor de difusión de su obra y de otras expresiones artísticas contemporáneas, bajo el impulso de Natalia Fernández Segarra, hija de Eugenio y de Amparo.
Habiendo sufrido la persecución del fascismo y también del estalinismo, cuyo acoso le forzó a abandonar Guatemala en 1950, Granell juega un papel muy activo en todos los esfuerzos realizados para reivindicar el honor y la honestidad revolucionaria del POUM frente a las calumnias y sangrienta persecución de que fue objeto por parte de Stalin y sus seguidores españoles.
25 de octubre de 2001
Edición digital de la Fundación Andreu Nin, diciembre
2001