FUNDACIÓN

ANDREU NIN



Jornadas “Andreu Nin i els seus temps”

9 i 10 de maig de 2008

Palau de la Virreina

Las Ramblas, Barcelona.

Crónica de Pello Erdoziain


Los pasados 9 y 10 de mayo, la Fundació Andreu Nin organizó unas Jornadas con el título: “Andreu Nin i els seus Temps”. Estas Jornadas tuvieron lugar en el salón de actos del Palau de la Virreina de Barcelona.

Asimismo el 10 de mayo por la mañana, se procedió a realizar la “Ruta POUM”; visita guiada por los principales edificios y calles de Barcelona relacionados con el POUM.

El Palau de la Virreina fue un local emblemático del POUM durante la Guerra Civil y la Revolución. Cuando fue incautado por este partido, tras las jornadas revolucionarias de julio de 1936; pasó a denominarse “Institut Maurín”.
En este emblemático edificio se celebró la última reunión del CE del POUM presidida por Andreu Nin el 16 de junio de 1937.

Las jornadas se estructuraron en tres charlas; “REPUBLICANISME Y QUESTIÓ NACIONAL”, “LA REVOLUCIÓ RUSSA” y “ANDREU NIN, JOAQUIN MAURIN I EL MARXISME A L´ESTAT ESPANYOL“, de las cuales ofrecemos a continuación una síntesis.

1.)    Día 09.05.08. 19 horas. “REPUBLICANISME Y QUESTIÓ NACIONAL”
PONENTES: Ernest Benito, Jaime Pastor, José Ramón Castaños
MODERADOR: Pere Durán.   



LOS ORIGENES POLÍTICOS DE ANDREU NIN.
Los orígenes políticos de Andreu Nin podemos determinarlos en sus primeros escritos publicados cuando era solo un adolescente y que datan de 1905, los cuales recientemente han sido recopilados en el libro “El Jove Andreu Nin”. De estos primeros escritos se destaca su constante denuncia de las injusticias sociales, se refleja su nacimiento político a partir del catalanismo republicano de izquierdas. Ya en sus primeros artículos de adolescente, Nin deja bien patente su concepto de Nación.
Su origen catalanista, imbricado en Nin desde su adolescencia, nunca le abandonará. Su evolución política, debido a las especiales circunstancias que le toco vivir, hará que nunca abandone el principio de no aceptar las injusticias; de rebelarse siempre contra ellas. La visión constante de Andreu Nin es la lucha contra la injusticia social.
Andreu Nin evoluciona políticamente desde el catalanismo republicano de izquierdas al marxismo y la defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos unidos libremente entre sí.

LA MILITANCIA POLÍTICA DE ANDREU NIN EN EL CATALANISMO FEDERALISTA Y EN EL PSOE.
El adolescente Andreu Nin comienza su militancia política en la FNCR, el catalanismo federalista. Nin estaba muy inspirado en la idea de los regeneracionistas (Joaquin Costa). Encaja su denuncia social con el compromiso de la verdad dentro del catalanismo del Penedés. Con quince años es elegido delegado a la asamblea de la creación de la UCNR (republicanismo catalanista) y así sigue hasta 1913, en el que tras el Pacte de Sant Gervasi y la incorporación de Lerroux a este grupo republicanista, rompe con el mismo e ingresa en la federación catalana del PSOE, aunque continuó colaborando con el entorno federalista.
Cabe destacar la denuncia sin concesiones que realiza del diputado Jaume Carner, de la UCNR, que era su diputado por el distrito de El Vendrell, ante la unión de su grupo con el de Lerroux.

Los orígenes de la visión marxista e internacionalista de Andreu Nin, irán siempre unidos a su concepción nacionalista, manteniendo a este respecto una áspera polémica con el reorganizador de la federación catalana del PSOE, Antoni Fabra i Rivas, quien sería miembro del comité de huelga durante la Semana Trágica (1909) y posteriormente consejero político de Largo Caballero. En su polémica con Fabra i Ribes, Nin no se considera un nacionalista pero considera que ese es un problema político al que hay que dar respuesta.
En el XI congreso del PSOE, en 1918, al que asiste Nin, se plantea la Confederación Republicana de Naciones Ibéricas, aunque posteriormente el PSOE rechazaría apoyar la “Cuestión Catalana”. La defensa nacional de Catalunya que hace Andreu Nin, ya en 1918, es revolucionaria.

De la etapa de Nin en la CNT no se han encontrado aportaciones a sus ideas sobre la cuestión nacional. Nin terminará aceptando la primacía económica en los procesos de transformación política de acuerdo a las ideas de Carlos Marx. A partir de entonces y sin estar aún totalmente vinculado a las tesis de Marx y de Engels, aún dejando en segundo plano el problema nacional; intentó vincular la cuestión nacional a la cuestión de clase.

ANDREU NIN Y LA CUESTIÓN NACIONAL.
En los años treinta, Andreu Nin se reencuentra con Joaquín Maurín a su vuelta de la URSS. Ambos eran amigos, procedían de la CNT y confluirían en el POUM, aunque previamente Nin polemizará con el BOC por la primacía que para este partido suponía la cuestión nacional. La aportación de Joaquín Maurín a la cuestión nacional, desde el principio, resulta más relevante.
La cuestión nacional inicialmente para Nin, muy influenciado por la óptica leninista, se reflejará en las tesis de la Izquierda Comunista. En ellas se reconoce el “Hecho Catalán” aunque se muestra algo reticente con el hecho nacional vasco, gallego y otros.
En estos años, el pensamiento político de Andreu Nin en cuanto a la Cuestión Nacional, está condicionado por el proceso revolucionario existente en el Estado Español tras la proclamación de la II República y la revolución rusa. Considera Nin que la Izquierda solo se ocupa de tejer alianzas con los partidos nacionalistas. La autodeterminación es un problema pendiente y ha sido traicionado por los nacionalistas burgueses.

En el momento de proclamarse la República ya había reivindicaciones nacionalistas por parte de determinada Izquierda; por ejemplo está el caso de Toribio Etxeberría (PSOE), quien proclamó la II República, el 13 de Abril de 1931, en Eibar, adelantándose un día a su proclamación en todo el Estado.
El 14 de abril de 1931, Nin considera que es el momento más álgido del proceso revolucionario en el Estado Español, aunque seguidamente critica el retroceso que suponen los recortes políticos que proceden de Madrid.
En el “Pacto de San Sebastián” hubo un reconocimiento autonómico catalán, pero se rechazó la autonomía vasca. Fue un pacto entre “españolistas” y una consecuencia de ello fue la reacción que se produjo desde el gobierno español ante la proclamación de la Republica Catalana. El Estatut de Nuria, sin embargo, nació de la declaración de principios del Pacto de San Sebastián.

Nin apoya el nacionalismo catalán por progresista y rechaza, inicialmente, el vasco por reaccionario. Dado que la reivindicación de la cuestión nacional vasca estuviera capitalizada por el PNV; la Derecha, Andreu Nin ni se plantea apoyarla inicialmente. Posteriormente cambiará su opinión. Especialmente es relevante el papel que jugarán, a este respecto, los hermanos José Luis y José Mª Arenillas; reclamando que la Izquierda apoyara la autodeterminación de Euskadi y por la participación de José Luis en el primer Gobierno Vasco del Lehendakari José Antonio Agirre, en el cambio de los planteamientos políticos de Nin en cuanto a la defensa de la cuestión nacional vasca, con las siguientes consideraciones:
1. La cuestión nacional no está resuelta. Sigue en manos de las Cortes Españolas el reconocimiento de las naciones que conforman el Estado Español.
2. La autonomía es un reparto de poder entre las burguesías nacionales.
3. La autodeterminación significa más democracia.

Nin, influenciado por el leninismo, considera inicialmente que las grandes unidades nacionales favorecen el desarrollo de la clase obrera; aunque eso está por demostrar. Considera, en el mismo sentido, que la clase obrera ha de ser el motor del problema nacional.
Reclama el derecho de autodeterminación, por ser el mayor antídoto al “separatismo”; planteando la unión libre de pueblos ibéricos: “Los pueblos que oprimen a otros pueblos forjan sus cadenas”.
En un artículo que publica en “Leviatán”, (próximo a la Izquierda Socialista ligada a Luis Araquistain y Largo Caballero) Nin finaliza el mismo con la propuesta de la defensa del derecho de autodeterminación de Catalunya y avanza su posición a favor de la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas (junto a Portugal). En él se aprecia ya una mayor proximidad a las ideas de Maurín y el BOC.
En su libro “Els Moviments d´Emancipació Nacional”, Nin refleja una síntesis del pensamiento marxista en cuanto a la cuestión nacional y se reafirma la cuestión marxista de la subordinación del problema económico ligado a la idea de Trotsky de “La Revolución Permanente”.
Esta evolución política de Nin sobre la Cuestión Nacional se aprecia más nítidamente a partir del proceso de rusificación soviética dirigido por Stalin que conllevará la alineación de Nin con la Oposición Internacional de Izquierdas y su denuncia de la deriva contrarrevolucionaria estalinista en la URSS.

La última etapa política de Nin será la de la confluencia con Maurín en el POUM, la reivindicación de la Cuestión Nacional, que ha de ser asumida por la clase obrera, siempre en relación con las reivindicaciones sociales y con el objetivo de lograr una Unión Ibérica de Repúblicas Socialistas.
A nivel de construcción del partido estatal, Nin es muy leninista; defiende el derecho de autodeterminación mediante un partido único. A este respecto tenía dudas de construir el POUM a nivel estatal.

Hay que situar el pensamiento de Nin en su contexto pero muchas de sus cuestiones tienen hoy día una actualidad vital, cuestiones como lo que él consideraba de si mismo: “Abandoné las filas burguesas y me abracé a la bandera roja…”. “Que nos pongan todos los motes que quieran pero que no nos llamen españolistas….”
Andreu Nin iba a la esencia de los problemas, lo que nos permite asumir hoy en día sus planteamientos por su gran actualidad; la denuncia permanente de la injusticia.
Por el contexto de la posguerra y la Transición, Andreu Nin ha sido un personaje desconocido al que hay que conocerlo en su propio contexto.

EL PROBLEMA NACIONAL EN BOLIVIA.
Respecto a la actual reivindicación en Bolivia de autonomía para Santa Cruz de la Sierra, ésta es más una cuestión de contrapoder territorial, de choque contra el MAS, que de un problema nacional propiamente dicho. Se trata de la pretensión de la refundación del estado boliviano con la primacía de la nación blanca, vinculada al control de los recursos naturales. Es un modelo de federalismo competitivo, al servicio de las élites.
En Bolivia no existe un “problema nacional” en Santa Cruz de la Sierra; se trata en realidad de una reivindicación inspirada en el Concierto Vasco y se ha generado en la zona más rica del país. El control de los recursos naturales por parte de las élites de la región se está utilizando contra el proyecto de Evo Morales.
Sí que, por el contrario, existe un problema nacional con los quechuas, los cuales no están asentados en un territorio concreto. Evo Morales está comprometido en la garantía de los derechos de esta minoría.

EL FEDERALISMO EN LA ACTUALIDAD.
No todos los estados federales se han convertido finalmente en centralistas. El modelo de federalismo plurinacional no evita los conflictos. Entre la “balcanización” y el “jacobinismo” puede haber elementos de soberanía y solidaridad entre los pueblos.

Desde que fue formulada la Cuestión Nacional, esta idea ha evolucionado. La integración europea ha hecho entrar en crisis la idea del “estado-nación”.
En el caso vasco se plantea, por parte de determinada Izquierda, que la autodeterminación divide a la sociedad, lo cual es falso. Alcanzar la normalización política pasa por la consecución del Derecho a la Autodeterminación:
1.  La idea de que “los obreros no tienen patria”, está obsoleta.
2.  La clase está unida a la nación.
3. La izquierda tiene que implicarse en la cuestión nacional, por razones morales y políticas.

Si nos preguntamos si es necesario, hoy en día, la existencia del estado nacional para defender nuestras identidades nacionales; la respuesta es no.
La única forma de garantizar la identidad nacional es poder ejercitar el poder político total. En el sistema político diseñado tras la muerte de Franco; las autonomías son otorgadas y la idea del federalismo significa en realidad continuar con el estado centralista.
Sólo la Confederación de Naciones nos permitirá culminar el proceso de construcción nacional inacabada en el Estado Español.

En cuanto a la experiencia actual de los estados federales; en Bélgica hay dos estados en la práctica, Suiza es una Confederación y Canadá es un estado federal en crisis, por la reivindicación independentista en la zona quebecoise. El problema de las nacionalidades solo puede ser resuelto en un marco confederal.

Debemos aproximarnos al pasado de manera crítica para ver su virtualidad y adaptación a la realidad actual. Se echa en falta hoy día un diálogo más fluido entre la Izquierda. Estas Jornadas ayudan en la buena dirección.


2.)    10.05.08. 16 horas. “LA REVOLUCIÓ RUSSA”
PONENTES: Ferrán Aisa, Pepe Gutiérrez, Reiner Tosstorff.
MODERADOR: Oriol Pastor.   


LA REVOLUCIÓN RUSA Y SU INFLUENCIA EN EL ESTADO ESPAÑOL.
Dentro de las noticias de la Primera Guerra Mundial, llegan a España los ecos de la Revolución Rusa, tanto a la prensa burguesa como a la prensa obrera y sindical. Las primeras noticias sobre la Revolución Rusa fueron publicadas por ABC, en el cual se llega a entrevistar a Lenin.
La revolución rusa vuelve a demostrar que es posible tomar el poder por parte de la clase obrera. Este hecho fue percibido por la burguesía lógicamente como un peligro, por lo que terminaría echándose en brazos del fascismo.
En el proceso revolucionario ruso hay dos fases; la inicial revolucionaria y la posterior contrarrevolucionaria. El personaje español, y catalán, más importante de la revolución rusa en su fase revolucionaria es Andreu Nin.

Fernando de los Ríos (PSOE) se oponía a la revolución rusa porque, según él entendía, no defendía la libertad. Llega a decir que Lenin le preguntó retóricamente: “¿Libertad, para qué?”, y esta expresión ha sido muy utilizada para presentar a Lenin como un totalitario; como si se opusiera a la libertad; cosa que no es verdad. De los Ríos no entiende ni la Primera Guerra Mundial, ni el atraso ruso ni su guerra civil. Llega a la URSS cuando ya han ocurrido estos acontecimientos.
La Revolución rusa es la prolongación de la Primera Guerra Mundial y eso De los Ríos no lo entiende.

Entre la revolución rusa y la española hay paralelismos. En primer lugar la revolución rusa revela la crisis de las sociedades enfermas. En segundo lugar está el desarrollo combinado; el atraso español respecto a Europa. El colonialismo español no había desarrollado una burguesía progresista y creativa, a pesar de que la clase obrera estaba marcando la dirección del Proceso.
Hay un segundo período contrarrevolucionario en la URSS, que es cuando el estalinismo se impone. Stalin evoluciona e inventa un Partido de Estado con la excusa de que la Internacional Comunista debe anteponer los intereses rusos a los de la revolución mundial.

El escritor revolucionario Víctor Serge consideraba que el sovietismo de los años treinta era diferente (por su degeneración) al que había llevado a Nin a la URSS. Esto es debido al ascenso del fascismo.
El estalinismo es la clave para entender el siglo XX; una revolución que se convierte finalmente en el baluarte de la contrarrevolución tal y como afirmaría el escritor francés André Malraux, en Mayo del 68, por la traición del PCF en una situación en la que el estado francés estaba desmoronado por el empuje revolucionario.

EL AMBIENTE POLITICO EN CATALUNYA EN LOS AÑOS VEINTE.
En Catalunya, en los años veinte, predominaba el anarcosindicalismo y la Revolución Soviética se recibe con alegría.
Aparecerán seguidamente movimientos culturales ligados a la idea de la revolución rusa. Diferentes escritos aparecen en Catalunya, en los periódicos obreros, ensalzando los acontecimientos de Rusia. Andreu Nin, Joan Salvat-Papasseit, Maurín y Colomer publicarán artículos prosoviéticos en la prensa obrera de la época. Salvat-Papasseit se consideraba asimismo “gorkiano”; admirador del escritor ruso Máximo Gorki.
Había todo un entorno en Barcelona de escritores proletarios prosoviéticos influenciados por un romanticismo revolucionario que hizo proliferar los poemas laudatorios a la revolución rusa.

Abundan las manifestaciones antimonárquicas en Catalunya; el propio Salvador Dalí llega a manifestarse, en Figueres, contra Alfonso XIII.
En un ambiente social muy activo se produce la huelga de “La Canadiense” donde se consigue la jornada laboral de ocho horas para todos los trabajadores.
Debido a las simpatías prosoviéticas por parte del movimiento obrero, la patronal catalana financia comandos de pistoleros para asesinar a los líderes obreros.
Los anarcosindicalistas contraatacan organizando algunos comandos como el que ejecuta al primer ministro conservador Eduardo Dato.

ANDREU NIN DELEGADO DE LA CNT AL CONGRESO DE LA INTERNACIONAL.
Andreu Nin tras la revolución rusa y al mantenerse el PSOE adherido a la II Internacional, abandona este partido e ingresa en la CNT; quien cuenta entonces con 600.000 afiliados.
La CNT se adhiere a la revolución soviética y queda unida provisionalmente a la III Internacional. En el congreso del “Teatro de La Comedia” en Madrid, en 1919, acepta la CNT la invitación para acudir al próximo congreso de la III Internacional, que se celebraría en Moscú, al considerar que dicha Internacional era una realidad socialista.
El impacto de la revolución rusa alcanza a todo el movimiento progresista, que también se adhiere a la III Internacional; lo que da lugar a escisiones como en Esquerra Republicana entre los que están a favor y en contra de su adhesión a la misma.

La CNT envía una delegación a la URSS con Andreu Nin, que es Secretario de su Comité Nacional, y Joaquín Maurín. Maurín relatará posteriormente su fría relación con los soviéticos.
Al congreso de la III Internacional asisten muchos anarcosindicalistas, como Ángel Pestaña, quienes se posicionarán en contra de la “Dictadura del Proletariado”.
Aunque los anarcosindicalistas estaban por el “Comunismo Libertario”, no negaban su apoyo táctico a los bolcheviques. Lenin propone a Pestaña que la CNT sirva de vertebración del Partido Comunista de España, lo cual no fue aceptado.
Ángel Pestaña cuando llega a la URSS desconoce todo el desarrollo revolucionario y su contexto histórico. La revolución resultó mucho más difícil de realizar que lo que los clásicos del marxismo habían previsto.
Ángel Pestaña y Andreu Nin debaten al respecto entre sí. Nin es implacable en su defensa de la revolución rusa. De alguna manera se siente un discípulo de Salvador Seguí; a quien dentro del anarcosindicalismo se le considera más pragmático.

En Zaragoza se convoca una conferencia de la CNT, en 1922, en donde se acuerda el abandono de la III Internacional y su unión a la AIT, una nueva internacional sindical creada en Berlín, junto con otros grupos anarcosindicalistas que se separaron de la ISR. No era una internacional típica porque ni siquiera la CNT tuvo una influencia importante en la misma.

En la CNT coexistían muchas corrientes sindicales; anarquistas más o menos puros, grupos de acción como “Los Solidarios”, los “probolcheviques” y los provenientes del catalanismo como Josep Rovira.
Los “probolcheviques” se reunirán en Bilbao y crearán una comisión sindicalista que publicará “La Batalla”. Este grupo junto a otros grupos procedentes también de la CNT, darán lugar posteriormente a la formación del BOC, con más militantes en Catalunya que el PCE en todo el Estado. El BOC se terminará uniendo con la ICE para formar el POUM.

ANDREU NIN Y LA INTERNACIONAL SINDICAL ROJA.
Andreu Nin va a Moscú como delegado de la CNT al II congreso de la Internacional Sindical Roja (ISR) (Profintern); una nueva internacional. Tras finalizar el congreso, debido a la acusación de la policía española de haber sido el instigador del asesinato de Eduardo Dato, Nin se tiene que quedar en la URSS hasta 1930.
Muchos de los sindicalistas de la época, querían que esta Internacional Sindical fuera en realidad una confederación de sindicatos y no una estructura de subordinación vertical.
En el congreso al que acude Nin existe controversia por la existencia de diferentes posturas sindicales; Nin y Maurín apoyaban un compromiso (que lograron) entre las facciones para el establecimiento del método de discusión de los sindicatos revolucionarios del sur de Europa. Se llegó a un acuerdo a nivel organizativo entre todas las corrientes de la Internacional. Nin será uno de los más activos portavoces de este congreso.

Nin acude posteriormente a Berlín a coordinar la relación de los sindicatos alemanes con la ISR y allí es arrestado por un agente infiltrado en el Partido Comunista Alemán, por lo que tuvo que regresar a la URSS para no ser entregado a la policía española. Ingresa en la dirección de la Internacional Sindical Roja como secretario general adjunto, siendo secretario general Alexander Losovsky, quien luego se transformará en un estalinista del aparato. Nin se convierte en el segundo dentro del escalafón jerárquico de la Profintern.

La primera tarea que tuvo Nin tras su regreso a Moscú fue aumentar la influencia de la ISR sobre los movimientos sindicales a nivel mundial. No pudo evitar que la CNT, de quien había sido delegado, rompiera con la Profintern, pero en las organizaciones sindicales de otros países aumentó la prosovietización.

La segunda tarea de Nin en la ISR fue mejorar la conexión con América Latina, por el idioma. Nin no había estado nunca en América Latina, pero la CNT tenía allá numerosos contactos, especialmente en Argentina y Brasil, países en dónde existía un gran movimiento revolucionario superior a la influencia que la socialdemocracia tenía en la zona. Nin será el enlace de la Profintern con América Latina.

Andreu Nin es de los primeros que entienden y analizan la importancia del ascenso del fascismo. Sin comparación a la represiva “Ley de Fugas” existente en la dictadura de Primo de Rivera, el fascismo surge como consecuencia de la descomposición social originada por la Primera Guerra Mundial, hecho que también tendrá influencia posterior en Alemania. En España, sin embargo, el grupo fascista organizado en torno a José Antonio Primo de Rivera será marginal.

Realiza Nin muchos viajes clandestinos, a Italia especialmente. En 1926, durante uno de ellos, es arrestado en Francia y expulsado a España, pero consigue huir de la policía gala y regresar a la URSS.
En Moscú hace de anfitrión de Francesc Macià a nivel político y de Josep Pla a nivel periodístico, en sendas visitas de éstos a la URSS.

ANDREU NIN Y LA OPOSICIÓN DE IZQUIERDAS.
Andreu Nin desde 1923 había apoyado a la Oposición Trotskista desde una posición importante como era su cargo en la Profintern. Nin se verá poco a poco cada vez más amenazado por su posición política que es bien conocida. Cuando se produce la expulsión de Trotsky de la dirección de la Internacional Comunista, en 1927, Nin era colaborador suyo y defiende al viejo líder revolucionario públicamente. Ya en los escritos de Nin de la época, se advierte de la degeneración de la revolución rusa.

En abril de 1928, Nin será uno de los últimos defensores públicos de la Oposición, lo que le supondrá ser muy atacado por los ganadores; partidarios de Stalin. Andreu Nin es expulsado de la Internacional, pierde su cargo en la ISR, vive durante dos años aún en el mismo alojamiento de Moscú muy precariamente con su mujer y sus dos hijas, y solicita ser exiliado a un país europeo. En Julio de 1930 aprovechando un tren organizado por la ISR, puede volver a España dónde está a punto de caer la monarquía.

ESCISIÓN ENTRE TROTSKY Y NIN.
Trotsky respetaba mucho el trabajo que realizaba Nin en la Internacional. Hasta 1935 hay entre ambos una relación fraternal, aunque ya habían comenzado las fricciones a partir de 1932; por estar vinculado Nin a las posiciones que defendía Alfred Rosmer en Francia, en contra de la opinión de Trotsky.
Nin, que había realizado un gran esfuerzo en divulgar la obra de Trotsky en castellano, se sentía abrumado por las exigencias políticas del viejo líder bolchevique, quien para Nin no se había enterado del proceso y evolución de la Alianza Obrera en el Estado Español, ni había entendido las discusiones existentes entre el BOC y la ICE. Trotsky demuestra un desconocimiento total de lo que está pasando. Para cuando Trotsky vuelve a contactar con la realidad española, ha estallado la Guerra Civil.
Andreu Nin se mantuvo en la Oposición de Izquierdas y el giro contrarrevolucionario del estalinismo se lo llevó por delante. Tras su asesinato, Trotsky escribió unas declaraciones afectuosas hacia él porque realmente se apreciaban. Andreu Nin y León Trotsky murieron por las mismas manos.


3.)    10.05.08. 18 horas. “ANDREU NIN, JOAQUIN MAURIN I EL MARXISME A L´ESTAT ESPANYOL“
PONENTES: Albert Martí, Yvelyne Riottot, Pelai Pagès,
MODERADOR: Marià Delàs.


ANDREU NIN , JOAQUIN MAURIN Y EL MARXISMO EN EL ESTADO ESPAÑOL.
Andreu Nin y Joaquín Maurín son las dos personalidades más relevantes del marxismo de los años treinta. Hoy, setenta años después de su asesinato, se siguen publicando artículos de Nin (y podrían publicarse también de Maurín) que revisten mayor importancia que el resto de los clásicos del movimiento obrero. El resto de los dirigentes obreros españoles contemporáneos habían ido a remolque de los partidos más importantes; tanto de los partidos republicanos burgueses como del PCE, que seguía ciegamente las directrices de Moscú.

Nin y Maurín habían comenzado su actividad política en las luchas anteriores a la Dictadura de Primo de Rivera. Habían militado juntos en la CNT, lo que les confería a ambos unas características antiautoritarias. Ya eran amigos cuando compartieron posiciones en el congreso de la CNT en el “Teatro de la Comedia”, en 1919, en Madrid.
Encabezan una generación de intelectuales marxistas que plantan cara al desierto ideológico por un lado y al totalitarismo estalinista del PCE, por el otro. Durante unos pocos años se produjo una ruptura entre ellos que se recompondría con la fundación del POUM.

A partir del 14 de abril de 1931, todo el mundo habla del proceso revolucionario que se ha abierto en el Estado Español en un contexto mundial inédito hasta entonces; profunda crisis del capitalismo y ascenso del fascismo. El intento de buscar una solución a ambos problemas, se reflejará en las tesis políticas que elaboran Nin y Maurín. Serán muy semejantes y concluirán que el proceso revolucionario iniciado, pasa por la creación de un ascenso revolucionario que dará un cambio radical a la estructura social española.

En los años treinta la única revolución socialista triunfante hasta entonces había sido la rusa, lo que daba mucho miedo a las burguesías europeas, pero Nin y Maurín no quieren, al contrario que el PCE, copiar la experiencia rusa tal cual; sino adaptándola a las especificidades del Estado Español. Para ello, Nin intentará estudiar todas las experiencias revolucionarias; desde la Revolución Francesa hasta los conflictos originados tras la Primera Guerra Mundial.

La forma de parar el fascismo es mediante el socialismo. Nin es uno de los teorizadores más importantes contra el fascismo. La muerte de Lenin sorprende a Andreu Nin en Italia, en una reunión clandestina del PCI, intentando frenar la consolidación del fascismo en el país.

La defensa de la unidad de la clase obrera, dada la pluralidad de la revolución socialista, considera Nin que no es patrimonio de nadie; es de los marxistas revolucionarios tanto como de los anarquistas. Asimismo la defensa de la democracia obrera es la garantía para el  triunfo de la revolución. Esto se materializa en la consigna del “Frente Único Obrero” que, a partir de 1933, se convertirá en la “Alianza Obrera”.
Por su experiencia en la Internacional Sindical Roja; defenderá Nin, asimismo, la unidad sindical por la revolución. Cuando se funda el POUM, se funda también la FOUS para aglutinar el espíritu sindical unitario.

En cuanto a la Cuestión Nacional, consideran Nin y Maurín que la revolución española no se entiende sin este problema, que a Nin le viene de lejos; de sus inicios en el catalanismo federalista.
El derecho de autodeterminación, incluso a la separación, la consigna de la Unión Socialista de Repúblicas Ibéricas (incluida Portugal), son aportaciones ideológicas de Nin y de Maurín (y en general del POUM) y son defendidas con gran firmeza por ellos.

Las aportaciones de Nin y de Maurín son similares, y pasan por un lado por la caracterización de la revolución española. Una revolución democrática que se convertirá en socialista, siendo el protagonista del Proceso la clase obrera por la incapacidad de la burguesía de liderarlo. Una clase obrera de gran tradición histórica y de estructuras sociales bien asentadas, organizada sindicalmente en torno a la CNT y a la UGT, que encabezará las reivindicaciones del proceso de reformas; revolución democrática previa a la revolución socialista. Tras la revolución de octubre de 1934, entiende Maurín que ya se ha iniciado el proceso revolucionario socialista; “Hacia la Segunda Revolución”.

JOAQUIN MAURIN TEÓRICO MARXISTA.
Uno de los principales teóricos marxistas del siglo XX en el Estado Español es Joaquín Maurín. El estalinismo en España era inexistente hasta julio de 1936. Esta corriente tachará a Maurín de heterodoxo.

Maurín analiza la naturaleza de la revolución, ésta debe ser democrático-burguesa en su primera fase, a fin de alcanzar el desarrollo económico que permita el desarrollo revolucionario obrero.

En 1932 la burguesía es incapaz de hacer la revolución democrática. Maurín plantea como principales reivindicaciones que debe afrontar la revolución burguesa:
-     El problema de la Tierra
-    El problema de la Iglesia
-    El problema de las Nacionalidades.

Para Maurín la monarquía de Alfonso XIII es una sociedad anónima, cuyos accionistas son la Iglesia, el Banco de España y el Ejército, y como presidente de su consejo de administración está el Rey.
Desde 1932 la oficialidad del ejército se ha convertido en una secta armada para defender el poder de los latifundistas en contra del objetivo burgués de transformar al ejército español en democrático y republicano.
La incapacidad de la burguesía española para llevar a cabo la revolución le lleva a Maurín a plantear la revolución democrático-socialista, que lleve al socialismo dentro de un estado federal.
De los socialistas, Maurín considera lamentable que hayan participado en los gobiernos burgueses así como su complicidad con los mismos.
De los anarquistas juzgará su papel como contrarrevolucionario, en 1931, por su actitud de desinhibirse de la “política”; consigna que desmoviliza y sirve a la contrarrevolución.
Maurín ya se había posicionado igualmente contra la consigna del PCE de la dictadura del proletariado, cuando la burguesía aún no había realizado su revolución. No existían soviets en España y, por lo tanto, consideraba que era un error platear la consigna de “República Soviética”. La inviabilidad de centrar la dirección revolucionaria en la CNT le llevará en primer lugar a plantear el Frente Obrero Único y después el Partido Obrero Único.

La realidad nacional es la base de las propuestas económicas de Maurín; la necesidad de una revolución agraria. El sistema económico español de la época era básicamente agrícola y de estructura feudal. Los dos tercios de las tierras cultivables eran de más de 100 hectáreas de superficie. En 1929 los productos agrarios constituían más del 60% de las exportaciones, mientras que las importaciones de los mismos representaban el 29%. El problema agrario español viene determinado por el sistema de intercambios comerciales entre países.
Todo cambio de régimen pasa por una revolución agraria que desarrolle el mercado español, repartiendo las tierras entre los campesinos, sin indemnizar a sus propietarios.
Rechaza Maurín la reforma agraria propuesta por el gobierno republicano, porque sólo servirá para enriquecer a los latifundistas dueños de la mayor parte de las tierras, quienes se llevaran la mayor parte de los ingresos por indemnizaciones con fondos públicos.
Rechaza asimismo la colectivización forzosa de la URSS y se muestra más favorable a la NEP leninista, en la que han de coexistir dos tipos de desarrollo agrícola: público y privado. La transición a una economía socialista, considera Maurín que solo puede darse tras el aumento  del nivel de vida de los campesinos como consecuencia del desarrollo del mercado interior. “La tierra para el que la trabaja” será la consigna del BOC en 1931 y del POUM en 1935.

Maurín entiende que el Problema Nacional favorece las condiciones revolucionarias. El proyecto de tesis del BOC de 1931, considera que el Estado Español está compuesto por diferentes nacionalidades que no han podido integrarse entre sí.
De acuerdo con lo planteado por Carlos Marx: “España es una amalgama de pueblos mal gobernados que les ha impedido realizar sus anhelos”. Maurín considera que por esa razón la unidad que mantiene a esos pueblos es artificial y la única solución es la destrucción del estado existente. Esa tarea, considera asimismo, tenían que haberla realizado los republicanos.
Maurín defiende que los trabajadores tienen que reivindicar la autodeterminación a fin de lograr la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas en una Federación; “Separación” inicial y posterior “Confederación”.
La Cuestión Nacional en el pensamiento de Maurín, pasa por defender la soberanía de Catalunya que arrastrará al resto de naciones oprimidas del Estado Español. A este respecto considera que la proclamación de la República Catalana permitirá el triunfo de la República en todo el Estado, por lo que el proletariado tiene que apoyar la autodeterminación de los pueblos que lo deseen y lograr su independencia.

EL POUM Y LA REVOLUCIÓN.
La memoria de Andreu Nin y del POUM es patrimonio de los revolucionarios. El POUM fue un importante baluarte antiestalinista durante la Revolución Española, a pesar de que para parte de la Izquierda, Andreu Nin había cometido un “pecado original” al no haberse plegado a las consignas de Trotsky de hacer “entrismo” en el PSOE.

El POUM es el único partido que prepara conscientemente la revolución a pesar de su minoría numérica y limitada influencia, frente a la ambigüedad del resto de las organizaciones de Izquierda. A nivel organizativo, también la experiencia del BOC nos enseña mucho.
Después del 19 de julio de 1936, todos los partidos de Izquierda crecieron mucho, pero antes  de esto, el POUM ya era un partido más importante numéricamente y menos sectario que el PCE.

Para recomponer la unidad revolucionaria se ha de recuperar todo el patrimonio histórico revolucionario y el POUM es parte fundamental del mismo. En el Estado Español no ha existido bolchevismo fuera del POUM. Las aportaciones de Nin y de Maurín al marxismo español es lo más valioso de la Izquierda de este país dentro de la mediocridad general. El POUM es nuestro partido comunista histórico.

La Izquierda ha tenido un papel muy negativo sobre el POUM y su polémica entre Nin y Trotsky, pero eso está cambiando en los últimos tiempos; sobre todo porque es evidente que Trotsky no conocía bien la situación española.
Tras la caída del Muro de Berlín, el estreno de “Tierra y Libertad”, o el reconocimiento de Gaspar Llamazares en el acto de homenaje al POUM en el Congreso de los Diputados, queda patente que el POUM es parte de la Izquierda transformadora.
Al margen de posibles errores, la experiencia histórica de Andreu Nin y Joaquín Maurín es útil igualmente en la época actual, en la que el capitalismo continúa causando desastres por doquier; en el camino hacia una sociedad más igualitaria y justa.


  Edición digital de la Fundación Andreu Nin, 2008

 
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